¿Qué es el Objeto Social de una sociedad mercantil y como establecerlo?

El nacimiento de una empresa, es el resultado de un gran esfuerzo económico, creativo y profesional. Por ello, es importante que su proceso de constitución sea lo más fluido posible y que las operaciones inicien rápidamente. Para lograr este objetivo, es importante cumplir con los requisitos mínimos para registrar exitosamente nuestra empresa.

Uno de esos mínimos indispensables, es la determinación de su objeto social, conozcamos más sobre este aspecto.

como elegir objeto social

El objeto social de una empresa

Iniciemos por conocer este concepto básico. Así, tenemos que el objeto social de una empresa, es el conjunto de actividades que dicha sociedad desarrollará. En otras palabras, es la razón de ser de la empresa. Ahora bien, esto puede parecer bastante obvio o sencillo, pues cuando tenemos en mente constituir una empresa es porque sabemos exactamente las actividades que desarrollaremos a través de ella. Pero no todo es tan simple.

Con lo anterior queremos significar que, podemos tener muy claro lo que nuestra empresa hará, sabemos lo que venderá o el servicio que prestará, por lo que establecerlo en los estatutos y demás escrituras constitutivas no debería ser mayor problema.

No obstante, plasmar de forma clara el objeto social, de manera que exprese exactamente las actividades de la sociedad y además sea lo suficientemente amplio como para dar flexibilidad a futuro, puede requerir la ayuda de verdaderos profesionales, de hecho, se recomienda la asesoría profesional.

Características del objeto social

Al momento de presentar las escrituras constitutivas de la empresa y sus estatutos sociales ante el Registro Mercantil, nos exigirán que se señale de forma expresa y precisa las actividades que la misma llevará a cabo. Sin embargo, tal señalamiento deberá contar con ciertas características para que el registrador no lo rechace, viéndote obligado a subsanar y a perder valioso tiempo y dinero en el proceso.

Así las cosas, el objeto social debe ser posible, lícito y determinado.

Posible

Sobre este punto, sólo cabe decir que la empresa debe dedicarse a una actividad que pueda llevarse a cabo en la realidad, que sea realizable.

Lícito

La actividad a desarrollar por la empresa evidentemente debe estar permitida por el ordenamiento jurídico, o por interpretación en contrario no debe estar prohibida. Así, por ejemplo, no podrá establecerse como objeto de una sociedad la compra y venta de personas o la comercialización de sustancias ilícitas.

Determinado

Es este elemento el que más problemas puede traer, pues los dos anteriores son bastante claros. Pero con este particular, suelen presentarse problemas a la hora de delimitar con exactitud las actividades de la empresa.

En este sentido vale destacar dos aspectos, el primero es que será rechazada la inscripción de un objeto social demasiado vago o que se preste a equívocos o ambigüedades. Por lo que expresiones tales como: “…todas las actividades de lícito comercio…” o “etcétera” pueden ser interpretadas como un objeto social indeterminado. Es así, que debe determinarse claramente el rubro en el que operará la empresa y las actividades que desarrollará de inmediato y con miras a las que podría realizar en un futuro.

Esto último nos lleva al segundo aspecto a resaltar: si bien es cierto que debemos determinar con claridad el objeto social, también debemos establecerlo de forma amplia. Esto nos dará holgura para que más adelante nuestra empresa pueda dedicarse a otras actividades, sin que para ello debamos modificar el objeto social.

Una manera en la que podremos orientarnos para redactar el objeto social, es acudiendo a la Clasificación Nacional de Actividades Económicas, este listado nos puede ayudar a ubicar mejor la actividad que desarrollará nuestra sociedad. Por su parte, los epígrafes del Impuesto sobre Actividades Económicas nos permitirán conocer la tributación de la o las actividades que incluyamos y efectivamente desarrollemos.

¿Existe un límite de actividades?

Esta puede ser una interrogante bastante frecuente entre quienes deseen constituir su primera empresa. Al respecto, podemos señalar que la gran mayoría de los objetos sociales incluyen varias actividades adicionales a la actividad principal, de esta forma cuentan con un espacio de acción medianamente amplio para desarrollar su actividad económica.

En este orden de ideas, en el objeto social se puede incluir prácticamente cualquier actividad lícita. Pero, siempre tomando en cuenta que algunas actividades están reservadas para cierto tipo de forma societaria o requieren de alguna autorización especial. Ejemplo de esto, son las actividades bancarias, financieras, compañías de seguros y las administradoras de fondos de pensiones y fondos mutuos.

Importancia del objeto social

El objeto social tiene importancia desde diferentes ópticas, a saber: legal, contable, fiscal y empresarial. Por tanto, debe tomarse muy en serio su redacción, en la que preferiblemente intervengan especialistas en materia mercantil. En tal virtud, la actividad económica que desarrolla una empresa, determina las normas contables a las que se debe someter la misma. En igual sentido, establece el tratamiento fiscal aplicable, así como, permite fijar una clasificación empresarial que facilita la inversión y el seguimiento del sector.

Por otra parte, el objeto social define los límites de la representación de los administradores. Esto quiere decir que serán responsables por sus actuaciones, los administradores que operen en representación de la empresa, fuera de las actividades expresamente establecidas en el objeto social.

Asimismo, el objeto social permite delimitar el deber de lealtad de los administradores frente a la compañía. Pues en razón de dichas actividades, ellos no pueden dedicarse a las mismas o similares actividades propias de la empresa que administran, salvo que medie autorización de la Junta General.

Comprar una sociedad preconstituida

De todo lo antes señalado, parece evidente que establecer de manera clara el objeto social de una empresa puede llegar a ser complejo. Tanto que, resulta necesario acudir a los profesionales en materia legal y fiscal que nos asesoren o en definitiva elaboren las escrituras que mejor se adapten a la necesidad de la sociedad.

Ante este panorama algo tedioso, podemos optar por una alternativa que sin duda te ahorrará tiempo y dinero, comprar una sociedad ya constituida. Con esta opción, sólo deberás elegir de entre el listado de empresas que ofrecemos, totalmente constituidas, la que mejor se adapte a tu proyecto de negocio. Para ello, nos hemos dedicado a establecer objetos sociales lo suficientemente amplios para que consigas la indicada para ti.

Pero si no consigues una que cumpla con tus exigencias, no hay problema, podemos realizar una modificación estatutaria al objeto social y quedará como un traje a la medida de tus necesidades.

Modificación del objeto social

Una vez elijas la empresa que más te convenga, procederemos a cambiar el objeto social cuando ello sea totalmente necesario. Para ello, modificaremos los estatutos y se otorgará la escritura pública, para su posterior inscripción en el Registro Mercantil, sin que esto implique grandes trámites o dolores de cabeza para ti.