¿Necesitas representación? Conoce la firma por poder

En ocasiones las personas deben realizar algún acto legal, pero no tienen la posibilidad de hacerlo ellos mismos. En esos casos es importante contar con una herramienta jurídica que permita a una persona autorizar y delegar en otra la potestad de que actúe en su nombre.

Esto por lo general, refleja la voluntad del otorgante para permitirle al receptor la actuación en actos jurídicos de cualquier índole o naturaleza.

A continuación, encontrarás mucha información sobre este instrumento legal y sus principales ventajas.

¿Qué se entiende por poder notarial?

Hay algunos momentos en la vida de las personas o de las empresas en donde es necesario y conveniente darle facultades de representación a alguien para ciertos actos jurídicos o materiales.

Así, un poder notarial es un documento público que hace justamente eso y se utiliza para que una persona pueda designar a otra como su representante legal ante notario.

En este punto, es conveniente aclarar que para que pueda actuar con efecto jurídico, el representante deberá acreditar su condición. Esto lo puede lograr presentando una copia autorizada por la Justicia donde se considera ese mandato del poderdante.

Además, se debe tomar en cuenta que cuando se trata de un poder de carácter general, los efectos jurídicos pueden ser muy amplios. Sin embargo, si el otorgamiento tiene un carácter especial, este se limita a una situación específica.

La documentación donde se otorgan las facultades de representación debe ser autorizados por notario. De esa forma, no solo se puede garantizar la identidad de todos los involucrados, sino que también evalúan que esas voluntades se ajusten a las leyes vigentes.

A su vez, es de recordar que prácticamente cualquier persona puede otorgar un poder de este tipo, solo debe ser mayor de edad, estar en posesión de sus facultades mentales y acudir al notario con su DNI para acreditar su identidad.

¿Cuáles son los tipos de poder notarial?

Hay poderes muy variados para diferentes clases de actividades, pero por lo general se pueden agrupar en:

Poderes notariales generales

Este tipo de poderes otorga facultades al apoderado a representar al poderdante en todo tipo de actos en cualquier ámbito. Por lo general, el alcance del poder se especifica en la redacción del mismo.

Los más comunes son:

Poderes generales

Un poder se denomina general cuando a través de él se otorgan facultades amplias que, a veces, incluyen actuaciones sobre el patrimonio del poderdante, como puede ser la compraventa de inmuebles, la hipoteca, etc.

Poderes para pleitos

Este tipo de poderes se otorga con la finalidad de facultar a un abogado o a un procurador para que pueda encargarse con mayor diligencia o para evitar pasar por situaciones complicadas en pleitos.

Poderes para administración de bienes.

Son poderes para que el apoderado gestione el patrimonio de una persona. Sin embargo, por lo general se excluye de las potestades del documento el realizar actos de disposición, como sería una compraventa o hipoteca.

Poderes notariales especiales

Este tipo de poderes está pensado para facultar a un representante para cierto acto jurídico concreto. Es decir, el apoderado está autorizado para realizar todo lo pertinente a un acto legal, hasta que el mismo se concrete. Esto puede ser la compraventa de bienes, en la tramitación de una herencia, en el trámite de divorcio, etc.

Existen algunas circunstancias especiales donde la representación no puede darse, como cuando se realiza un testamento. En estos casos los documentos deben ser tratados en persona según lo diga la Ley.

Poder notarial preventivo

En las últimas décadas la esperanza de vida de las personas a aumentado de forma significativa. Esto, junto a una mayor sensibilización frente a una posible discapacidad o enfermedad de la vejez, motivan el incremento de diferentes fórmulas legales que garanticen a las personas que sus voluntades sean cumplidas si no pueden llegar a manifestarlas.

Estos poderes especiales permiten que el apoderado represente los intereses del poderdante cuando este ya no tuviese la capacidad de manifestar su voluntad. Por lo general, se realiza del mismo modo que los otros poderes, pero solo se hace efectivo cuando se produce una discapacidad del poderdante, o cuando esa discapacidad sea constatada.

Dentro de los poderes preventivos se encuentran la autocuratela y las voluntades anticipadas.

Autocuratela

La autocuratela ocurre cuando el poderdante designa anticipadamente a un curador. La diferencia de la autocuratela con otros poderes preventivos, es que el curador necesita ser autorizado por un juez para poder realizar actos de disposición patrimonial de la persona con discapacidad.

Por lo general, el curador es la persona que desee el poderdante siempre y cuando se demuestre que no tiene ánimo de lucro.

Voluntades anticipadas

Las voluntades anticipadas es una herramienta legal que se debe realizar según las disposiciones de la legislación de cada Comunidad Autónoma. En este punto es importante tomar en cuenta que dicho documento debe hacerse frente a testigos mayores de edad y con capacidad de obrar.

Aunque esto puede variar en cada Comunidad Autónoma, por lo general, el contenido que debe incluir este tipo de documento son los tratamientos médicos que desean recibir o no. Además, se designa a uno o varios representantes para ser interlocutores frente a los médicos, o se establece la donación de órganos.

¿Se puede anular el poder?

El poder notarial puede ser revocado con un simple acto administrativo. Para anularlo, el poderdante solo debe acudir a cualquier notaría y realizar el trámite correspondiente ante el notario.

¿El poder notarial es válido a nivel internacional?

Para que los poderes que se realicen en territorio español sean reconocidos a nivel internacional tienen que cumplir un requisito adicional. Deben estar complementados por una herramienta legal denominada legalización o apostilla.

Esta legalización es una certificación de autenticidad que se anota sobre el documento público notarial y le da su validez internacional.

Por otro lado, la denominada Apostilla de La Haya permite que se reconozca la eficacia jurídica de los documentos firmados en los países participantes del Convenio de la Haya (que hoy son casi todos los países del mundo).

Con lo anterior queda claro que el poder notarial es un recurso efectivo cuando la persona no quiere o no puede enfrentar determinados actos jurídicos o mercantiles. Pero para que sea efectivo es recomendable que lo redacte un abogado con experiencia en la materia. De esa forma el apoderado podrá tomar las decisiones para las que fue otorgado el poder.

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