Diferencias entre Sociedad Limitada y Sociedad Anónima

Es natural que un emprendedor decida constituir una sociedad mercantil. De este modo, se asegura de que su actividad goce de mayores oportunidades en el mercado, mientras transmite esa imagen de estabilidad y éxito que posee una empresa. 

No obstante, muchas veces se desconocen las diversas formas societarias existentes, sus características y proceso de constitución. Para aclarar estas dudas, haremos referencia a las diferencias entre Sociedad Limitada y Sociedad Anónima.

Diferencias entre SL y SA

Diferencias esenciales entre una Sociedad Limitada y una Sociedad Anónima

Lo primero que deberás tener en consideración para iniciar la creación de una sociedad mercantil es su forma societaria. En este sentido, deberás elegir la que mejor se adecúe a la actividad a desarrollar, teniendo en mente las repercusiones fiscales y las obligaciones frente a terceros que cada una supone. 

Así las cosas, resulta conveniente señalar que estas sociedades tienen puntos en común, entre ellos destaca que tributan por el Impuesto de Sociedades. Asimismo, coinciden en que la responsabilidad de los socios se limita al capital aportado y a los bienes de la sociedad, siendo a su vez solidariamente responsables entre ellos. 

Dicho lo anterior, pasemos a conocer las características que diferencian ambas figuras.

Capital social 

Un punto de vital relevancia, es lo referente al monto que los socios deberán aportar y el capital mínimo con el que se podrá constituir la sociedad. Al respecto, para la constitución de una sociedad anónima el capital mínimo es de 60.000 euros, de los cuales se exige al menos el 25 %, pudiendo el resto ser ingresado según lo indiquen los estatutos.

Por su parte, para la Sociedad Limitada el capital mínimo a aportar es de 3.000 euros, una diferencia importantísima.

Tipo de actividad

Según el tipo de actividad que se pretenda desarrollar, así como el plan que a futuro se aspira concretar con dicha empresa, será recomendable una u otra forma societaria. Pues bien, a grandes rasgos una sociedad limitada permite la ejecución de una gran variedad de actividades. No obstante, existen normativas que limitan ciertos sectores sólo para sociedades anónimas, tal es el caso de las empresas de seguros o las propias de la actividad bancaria. En igual orden de ideas, encontramos que solamente a las Sociedades Anónimas se les está permitido cotizar en el mercado de valores.

Trámites de constitución

Ciertamente, los pasos a seguir para constituir estas sociedades son bastante similares, sin embargo, en virtud del menor capital de la Sociedad Limitada el proceso de constitución suele ser más sencillo y sus estatutos deben cumplir menos previsiones; mientras que, en una Sociedad Anónima el proceso puede ser más complejo. 

Ejemplo de esto, es que el Registro Mercantil designará a un experto independiente para que emita un informe en el cual se pronunciará sobre el valor de lo que aporte.

Transmisión de las acciones

Sobre este aspecto se debe distinguir lo siguiente, el capital de las sociedades se dividen en alícuotas, entre los socios. Así, estas alícuotas en las Sociedades Limitadas se les denomina participaciones, y su transmisión es restringida, ya que se requiere el conocimiento de los demás socios, quienes además tienen un derecho preferente de adquisición frente a terceros. 

En contraposición, la Sociedad Anónima permite la entrada fácil de más socios y sus alícuotas se denominan acciones. De manera que, cada socio o accionista tiene total libertad para venderlas. La ventaja de esto, es que es muy sencilla la incorporación de nuevos inversores.

Vistas estas características, se puede afirmar que una Sociedad Anónima es la figura ideal para aquellos proyectos de gran envergadura, en el que se espera movilizar grandes capitales. Por otro lado, la Sociedad Limitada, es la indicada para proyectos más modestos, en los cuales la prioridad sea una gestión sencilla.

¿Constituir una sociedad? Mejor comprar una

Ahora que quedan claras estas diferencias entre una sociedad limitada y una anónima, hacer la elección más conveniente se facilita. Pero, es momento de decir que tener su propia empresa puede ser aún más sencillo, sólo decidiendo el tipo societario. 

Sí, solo encárguese de elegir la forma que más le convenga, sin los engorrosos trámites que implica la constitución de una empresa y sin esperar mucho tiempo. 

En teoría, algunas sociedades, como la limitada son rápidas de crear. Esto por supuesto, siempre y cuando no existan inconvenientes, que ciertamente nunca faltan. A esto se debe agregar que el capital social desembolsado no se encontrará disponible hasta que no culmine todo el proceso de constitución. En este orden de ideas, destaca que al constituir una sociedad, ésta no puede iniciar su actividad hasta tanto la inscripción y la comunicación a la Agencia Tributaria y otros trámites no se hayan efectuado.

Frente a estos inconvenientes, puede optar por comprar una sociedad previamente constituida y lista para iniciar actividades. De esta manera, ahorrará tiempo y dinero, pudiendo además iniciar operaciones tan pronto como se transmita la propiedad de la empresa. Todo esto por un monto fijo, sin tener que aportar el capital de constitución pues la empresa ya tiene personalidad jurídica. 

Además, contará con una ventaja adicional: si por razones comerciales o particulares no es de su interés que cualquier persona tenga acceso a los datos personales de los socios, con la compra de una sociedad la transmisión de participaciones o acciones no se inscribe en el Registro Mercantil. 

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